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La Nueva Liga de la Justicia

¿En qué momento la ficción tomo las riendas de nuestras vidas y superó a la realidad? ¿Quién decidió sacar de las viñetas a los superhéroes y hacerlos de carne y hueso?… Parece mentira que en cuestión de tres semanas el mundo haya cambiado y nos dé la sensación de que se ha vuelto loco, que vive una simulación de la que no hay opción a reinicio. Pero hay algo claro, y son esas personas que a diario pasan desapercibidas y son tratadas de forma anónima. Personas como tú y como nosotros que, como cada día, acuden a su puesto de trabajo. A ellos también les cogió todo esto de sorpresa, motivo por el cual, se olvidaron de sacar y recoger sus trajes, capas y antifaces para salvar el mundo y salvaguardar su identidad, pero… ¡son héroes! Y consiguieron que, con unas batas blancas, unos recortes de las mismas, unos guantes y mascarillas, construir un equipamiento para enfrentar a la amenaza más grande que hemos tenido desde la II Guerra Mundial.

 

A ellos, al igual que a los superhéroes de nuestros cómics favoritos, nadie les preguntó si estaban preparados o si querían hacer frente a este villano, ni siquiera hubo tiempo para decirles que un gran poder, conlleva una gran responsabilidad. Simplemente fueron elegidos sin otra opción y, sin duda, no han defraudado a nadie, tampoco se han escondido y han logrado que, en una España silenciosa por la ausencia de vida en sus calles, se den conciertos en los balcones cada día a las 20:00 h.

 

Pero, lo más importante y lo que llevan haciendo 24 horas al día es salvar vidas. No solo la de aquellos que entran por las puertas del hospital, sino la de todos y cada uno de nosotros. Porque es así. Cada persona recuperada es un halo de aire más, un centímetro de espacio que le ganamos a la casa cuando el paso de los días hace que se nos haga más pequeña. Es también nuestra energía para hacer challenged, juegos entre comunidades de vecinos, cantar, bailar, aplaudir en los balcones, buscar siempre ver el vaso medio lleno… En definitiva, son ese símbolo que todos necesitamos para recuperar la esperanza de que volveremos a vivir, de la misma forma que hace unas semanas nos fue arrebatada casi sin tener tiempo de poder despedirnos de los que más queremos. Porque sí, aquí en España somos muy de besos y abrazos.

 

Lo que está claro es que, por si fuera poco, los trabajadores sanitarios se han pluriempleado sin pedir nada a cambio, con retribución en forma de sonrisas y agradecimientos por parte de internos y familiares; porque el personal de los centros se han convertido en técnicos audiovisuales, en la familia, amigos y todo lo que haga falta por el bienestar de los enfermos.

 

Por último, y el motivo principal de esta carta es dar GRACIAS. Así en mayúsculas y gritándolo. Porque estáis siendo nuestra primera línea de defensa a nivel físico y emocional. No estáis solos, tenéis a toda una provincia y un país que desde casa os sostiene con sus manos y con su calor cuando más cansados estáis y os cuesta aguantar en pie.

 

Os rogamos por favor que resistáis. Sabemos que es difícil, que lleváis en muchos casos 16 horas de turno, que estáis sacrificando vuestras vidas y las de vuestra familia, pero ahora mismo lo sois TODO para nosotros. No van a quedar palabras para agradecer todo lo que estáis haciendo para parar esto. Gracias por ser héroes sin quererlo, pero cuando más lo necesitamos.

 

Permitidnos que nos pongamos a recordar a aquellos que ya no pueden decir nada porque esta enfermedad les ha hecho callar. Gracias de parte de ellos, de cada familia que ha perdido a alguien, porque todos sabemos que habéis hecho todo lo que estaba en vuestra mano y más, para que no se apagasen. Gracias, porque también va a ser por vosotros esta victoria, la que nos va a permitir despedirnos y abrazarnos de quienes se fueron como se merecen.


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